Principios de preparación para ministrar la palabra

 

I Corintios 1:20-29 / II Timoteo 2:15

 

INTRODUCCIÓN: Los adelantos tecnológicos, la falta de tiempo, las falsas enseñanzas, los malos ejemplos y la obediencia a la Palabra son factores que nos motivan a prepararnos para dar el pan y el agua espiritual.

 

I.                  LA PREPARACIÓN DEL PREDICADOR (Salmos 138:1-3)

 

A.      La vida de devoción – Dios nos habla diariamente; nuestra relación determinará la efectividad.

 

B.      La vida personal

 

1.      Profesionalmente – El ministrar la Palabra aunque es un llamado, exige que se haga profesionalmente.

 

2.      Físicamente – El obrero invierte energía al ser el portavoz de Dios.

 

3.      Patrones personales o culturales – El portavoz de Dios debe conocerse a si mismo y la audiencia a la cual ministra

 

II.               PREPARANDO LA CONGREGACIÓN (II Timoteo 3:14-17)

 

A.      Predica la Palabra – Dios espera la fidelidad nuestra al llevar su mensaje, no el nuestro.

 

B.      Enseña la congregación a escuchar la Palabra – lo logramos cuando desde su infancia les damos la leche no adulterada y les guiamos en su desarrollo espiritual.

 

III.           LA PRIORIDAD DE LA PREPARACIÓN

 

A.      El lugar de preparación

 

1.      Arreglo Físico – El salón debe estar bien alumbrado y propiamente ventilado.

 

2.      Protegiendo el tiempo de Estudio/Preparación – Es una cita con Dios y Su Palabra.

 

3.      El equipo/material de estudio – Las herramientas ayudan a comprender el mensaje de Dios.

 

B.      Preparando el mensaje:

 

1.      Conozca a la audiencia (temor, ansiedad, muerte, esperanza, etc.).

 

2.      Planifique (balance, variedad).

 

3.      Orar (iluminación).

 

4.      “Leer hasta no más poder” – Dios utiliza los vasos llenos.

 

5.      Escribir bosquejo tentativo.

 

6.      Buscar ilustraciones (vida real).

 

7.      Decidir la aplicación.

 

8.      Buscar introducción (60 segundos).

 

9.      Escribir conclusión (ser especifico).

 

10.  Mantener el mensaje simple.

 

11.  Después de preparar / orar, orar, orar.

 

12.  No use el día antes para preparar el mensaje sino para prepararse para predicar.

 

13.  Predique esperando transformación.

 

 

CONCLUSIÓN: La responsabilidad mayor del ministro es comunicar el mensaje de Dios a sus oyentes.  La preparación es indispensable si vamos a hacer un trabajo con excelencia.

 

 

 

Rev. Sergio A. Martínez

Secretario/Tesorero

Distrito Hispano del Este A/D