SERENIDAD EN MEDIO DE LA TORMENTA

(Hechos 27:18-34)

 

No es difícil dar gracias a Dios en momentos de alegría, pero cuando se sufre, esto es otra cosa. El Apóstol Pablo estaba en una embarcación entre los no creyentes; allí su fe fue probada. Varias cosas podemos aprender del Apóstol en esta situación de dificultad.

 

  1. Debemos mirar las Promesas y no las tormentas. Pablo había tenido la visita de un ángel asegurándole su protección. El sabia que las circunstancias nunca podrán cambiar las palabras del Señor. Pablo demostró fe y no desesperación. La Biblia nos dice en el Salmo 46:10 que estemos quietos y conozcamos que El es Dios.
  2. Debemos ser fieles seguidores de Jesucristo. La tormenta no fue lo que llevo  a Pablo a depender de Dios; el ya vivía una vida de servicio y de agradecimiento al Señor. Aunque las circunstancias al ojo natural eran difíciles, Pablo reconoció que estaba en la voluntad del Padre. Es que todo obra para bien para aquellos que temen a Dios y son llamados conforme a sus propósitos (Rom. 8:28). El espíritu sereno de Pablo era resultado de una conciencia limpia y un compromiso incondicional al Señor, el había dejado todo por Cristo.
  3. Debemos tener una actitud positiva y serena. El  Apóstol dio testimonio a los no creyentes. El verdadero Dios fue el que vino al rescate de la tripulación. Los dioses paganos no hicieron nada. Con su ejemplo, Pablo motivo a sus compañeros a adorar y reconocer al verdadero Dios. ¡El es Omnipotente! 

 

Este incidente nos enseña que la presencia de los siervos de Dios puede libertar a los demás de la destrucción. Hoy, si cumplimos nuestra misión seremos usados por Dios para libertar. Las tormentas en la vida son inevitables, como cristianos debemos verlas como oportunidades para que Dios sea glorificado y nosotros probados como el oro para que brillemos aun mas.